
Y Katy se apresuró a chillar.
Joss soltó a Lilah, esta se sentó y ahora consiguió apoderarse de la niña.
-Malcriada -gruñó Joss a su hija, y se acomodó mejor sobre las almohadas.
-Pero te amamos -observó Lilah, sonriendo a Joss. -Y yo -dijo Joss, mirando a las dos damas de cabellos rubios y ojos azules que se acurrucaban y arrullaban en la cama- os amo a las dos.
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Deseo bajo el sol – Robards_ Karen













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