
Al principio duda antes de pisar el acelerador de su nuevo y flamante Bentley Continental. No es exactamente una duda, porque estuvo muy seguro de lo que haría antes de abordar su coche. Se trata, en cambio, de una mínima pausa para poner la mente en blanco y concederse un mínimo respiro, escuchando cómo se encienden los motores una vez que le ha dado vuelta a la llave. Este trance de inactividad no dura mucho. Ya no hay tiempo para descansar. O lo habrá de sobra en el futuro, considerando que el descanso es lo único que le depara. Al menos así lo piensa fugazmente el director de la Policía, Oliver Berglund, con la respiración agitada y las manos sudadas para el momento en que resuelve ponerlas sobre el volante para salir luego disparado, rumbo a la carretera que se adentra en plena foresta sueca….
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Suicidas del Aspa – Garbantes_ Raul













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