Collen Hoover – Confess

Auburn Reed tiene toda su vida planeada. Sus metas están fijas y no hay espacio para errores. Pero cuando entra a un estudio de arte en Dallas en busca de un empleo, no espera encontrar una profunda atracción hacia el enigmático artista que trabaja allí, Owen Gentry.
Por primera vez, Auburn toma un riesgo y le da el control a su corazón, sólo para descubrir que Owen tiene enormes secretos por revelar.
La magnitud de su pasado amenaza con destruir todo lo que es importante para Auburn, y la única manera de volver a poner su vida en orden es apartando a Owen de ella.
Lo último que quiere Owen es perder a Auburn, pero no parece poder convencerla de que, a veces, las verdades son tan subjetivas como el arte.
Todo lo que tendría que hacer para salvar su relación es confesar. Pero este caso, la confesión podría ser mucho más destructiva que el pecado como tal…

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Confess – Hoover_ Colleen.part1
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Fernandez Armero Coloma – Mil Dolores Pequeños

Ona ha dedicado tanta energía a conservar un amor que se le escapa, que ya ni siquiera sabe quién es ni cuál es su sitio en el mundo. Cuando huya a Nueva York se enfrentará a sí misma, por primera vez en mucho tiempo. Allí descubrirá a una Ona desconocida, capaz de sumergirse en las situaciones más desconcertantes y salir de ellas, algunas veces más airosa que otras.

Una mujer viaja de Madrid a Nueva York, donde piensa pasar tres meses para olvidar un amor al que ha dedicado diez años de su vida. La herida de Ona es tan profunda, que tendrá que esforzarse mucho más de lo que suponía para salir adelante: volar no es tan sencillo como coger un avión. Sin embargo, Ona está en la ciudad donde todo es posible, donde basta bajar a la lavandería para sumergirse en el lejano oriente, o cruzar el umbral para conocer a un gurú con rasgos psicóticos. En Nueva York, Ona tendrá que salir de sí misma aunque no quiera, aunque le duela, mientras contempla cómo pintorescos personajes se cruzan en su camino.

Los sentimientos e impresiones más íntimos de Ona van dibujando con trazos sutiles la historia de un gran amor que ya ha terminado, por más que ella se niegue a aceptarlo. Aunque sólo desea refugiarse entre las paredes del apartamento que ha alquilado, aunque sólo encuentra fuerzas para recordar palabras e instantáneas que le duelen, Ona tendrá que rendirse a la locura y el trasiego neoyorquino. Tendrá que seguir las normas de una fauna urbana tan inestable como su propia mente, tan viva como su propia herida. Ona no sabe hacia dónde camina, pero mantiene el ritmo que le marca un universo imprevisible cuyos límites, por primera vez, sólo ella puede trazar. Porque después de Nueva York, nada volverá a ser ya lo mismo.

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Mil dolores pequenos – Fernandez Armero_ Coloma

John Grisham – El Cliente

Mark tenía once años y hacía dos que consumía cigarrillos, sin intentar nunca dejar de fumar pero procurando no viciarse. Prefería Kools, lo que solía fumar su padre, pero su madre consumía un par de paquetes diarios de Virginia Slims y, a lo largo de la semana, llegaba a sustraerle de diez a doce cigarrillos.

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El cliente – Grisham_ John

John Grisham – Cámara de Gas

La decisión de colocar una bomba en el despacho del judío radical se tomó con bastante facilidad. Sólo tres personas participaron en el proceso. El primero era el hombre del dinero. El segundo era un operador local que conocía el terreno. Y el tercero un joven patriota fanático, experto en explosivos y con una habilidad extraordinaria para desaparecer sin dejar rastro. Después de la explosión abandonó el país y se ocultó durante seis años en Irlanda del Norte.

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Camara de gas – Grisham_ John

John Grisham – El Informe Pelícano

Estaba sentado en una pequeña silla de ruedas, en un despacho del piso principal del edificio del Tribunal Supremo. Tocaba con los pies el borde de la ventana y hacía un esfuerzo para inclinarse hacia delante, conforme aumentaba el ruido. Odiaba a los policías, pero el tupido y ordenado cordón policial le resultaba en cierto modo tranquilizante. Se mantenían enhiestos e inmóviles, ante un populacho de por lo menos cincuenta mil que pedía sangre.

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El informe pelicano – Grisham_ John